Una brecha de quince metros abierta en la frontera. Cruzas, te das la vuelta, y el Aneto entero está ahí detrás. Al otro lado lo llaman Port de Vénasque: un nombre a cada lado de la raya.
Casi todos los puertos del Pirineo son collados anchos: subes, la pendiente se suaviza y en algún momento te das cuenta de que ya estás al otro lado. El de Benasque no. Es una hendidura de unos quince metros de ancho entre el pico de la Mina y el Salvaguardia, y se cruza como quien cruza una puerta.
Y ese es el truco del sitio: durante toda la subida caminas de espaldas a lo bueno. El macizo de la Maladeta queda oculto por la pared hasta el último paso. Cruzas la brecha, te giras, y el Aneto aparece de golpe con los 3.404 m enteros y el glaciar debajo. No hay transición.
Por eso es el mejor sitio del Pirineo aragonés para enseñarle alta montaña a alguien que no la ha visto nunca. Toda la recompensa está concentrada en un segundo.
Perfil a escala · el tramo plano del techo es la brecha, no una meseta
Mejor momento Accesible, con gente Nieve o deshielo
La brecha mira al norte y guarda nieve más tiempo del que parece: hasta bien entrado julio puede quedar un nevero justo en el paso, y ahí resbalar tiene consecuencias. Septiembre y octubre son los meses limpios, con el añadido de que el valle está vacío y la luz rasante favorece la foto hacia el Aneto.
Por Benasque y la carretera del Hospital de Benasque, 12 km valle arriba. El aparcamiento de Llanos del Hospital es grande y no suele llenarse, a diferencia del de La Besurta —ese sí se cierra en agosto y funciona con lanzadera.
Desde el lado francés se llega al mismo puerto subiendo desde Bagnères-de-Luchon, por el Hospice de France. Es la otra mitad del paso histórico entre los dos valles.
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