Una meseta entera a 1.790 metros, con cuarenta kilómetros de pistas de fondo y ni un remonte a la vista. Es la nieve sin la estación de esquí encima.
El Pirineo en invierno se cuenta casi siempre igual: estaciones, remontes, forfait y cola. El Plateau de Beille es lo contrario, y por eso abre aquí la categoría de nieve.
Es una meseta de verdad —no un valle, no una ladera— colgada a 1.790 metros sobre la Alta Ariège. Arriba no hay urbanización, ni apartamentos, ni telesillas: un solo edificio de acogida y, a partir de ahí, kilómetros de blanco llano en todas direcciones con las cumbres del Ariège cerrando el horizonte.
Eso cambia a quién sirve el sitio. En una estación alpina, el que no esquía sobra. Aquí el terreno es plano y ancho, y andar con raquetas cuesta lo mismo que andar: quien nunca ha pisado nieve puede pasar el día sin aprender ninguna técnica y sin que nadie le baje por detrás a treinta por hora.
Y hay un detalle que a los aficionados al ciclismo les sonará: esta carretera es final de etapa del Tour de Francia. La misma rampa que en julio suben con público a ambos lados, en enero la subes tú con las cadenas puestas y no hay nadie.
Perfil a escala · la subida es constante: no hay ni un respiro donde recuperar
Se sube desde Les Cabannes, en el fondo del valle del Ariège, por la D522. Son 15,9 km al 7,9 % de media, sin tramos de descanso: la carretera empieza a subir en el pueblo y no deja de hacerlo hasta el aparcamiento.
Es una carretera de montaña estrecha, de curvas cerradas, que en invierno está quitada pero puede exigir cadenas o neumáticos de invierno. En Francia, además, la ley lo impone: en los municipios de montaña señalizados el equipamiento invernal es obligatorio del 1 de noviembre al 31 de marzo.
Lo principal es el esquí de fondo: 17 pistas balizadas y 40 kilómetros de trazado, según el comité de turismo del Ariège. Hay circuitos de todos los niveles, empezando por los llanos del centro de la meseta.
Aparte, y sin mezclarse con las pistas, hay 45 kilómetros de itinerarios de raquetas y marcha nórdica. Esto importa más de lo que parece: en muchos sitios las raquetas comparten trazado con el fondo y acaban estropeando las huellas, con el consiguiente malhumor. Aquí van por su lado.
Se completa con una zona de trineos con tres pistas, un estadio de biatlón y una escuela de trineos de perros.
Una advertencia honesta sobre las cifras: las fuentes no se ponen de acuerdo. El turismo del Ariège habla de 40 km de fondo y 45 de raquetas; la Wikipedia inglesa da 70 y 42. Publicamos las del departamento porque es la fuente oficial, pero no las hemos medido nosotros. Lo que sí es seguro es el orden de magnitud: decenas de kilómetros, no unos pocos.
Mejor momento Accesible, con gente Nieve o deshielo
Enero y febrero son los meses fiables: es cuando la nieve cuaja a 1.800 metros y aguanta. Diciembre depende del año y marzo depende de la primavera; los dos pueden dar días magníficos o barro.
Fuera de temporada la meseta sigue ahí y es un sitio precioso para andar, pero entonces ya no es un rincón de nieve: es un pasto de altura.
Desde España lo natural es entrar por Andorra y el Port d'Envalira hasta Ax-les-Thermes, y de ahí bajar por la N20 hasta Les Cabannes: son unos veinte minutos de valle. La otra vía es el túnel del Cadí y Puigcerdà.
Desde el lado francés está a una hora de Foix y dos de Toulouse. Desde Barcelona son unas tres horas y media; desde Zaragoza, cerca de cinco.
En invierno, cuenta con que el Envalira puede cerrarse o exigir cadenas. Si el parte es malo, el túnel de Envalira —de pago— se salta el puerto.
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