Está dos kilómetros antes de Benasque y casi nadie para. Casas solariegas de piedra de los siglos XVI al XVIII, calles vacías, y un vecino que acabó dando nombre a la calle Ferraz de Madrid.
Este no lo hemos elegido nosotros. Nos lo propuso Judit, que lo conoce, y lo resumió mejor de lo que lo habríamos hecho: un sitio donde «el tiempo parece que va más despacio».
Anciles está dos kilómetros antes de Benasque, en la misma carretera por la que sube todo el mundo hacia los ibones, el Aneto y las pistas. Y ahí está el asunto: casi nadie para. Se pasa de largo mirando al fondo del valle, y el pueblo se queda atrás sin que nadie lo mire.
Lo que se pierden son casas solariegas de piedra de los siglos XVI al XVIII —Barrau, Sebastián, Sort, Escuy, Mingot, Suprián— muy bien conservadas, con sus portalones, sus patios y sus escudos. No es un pueblo reconstruido para la foto: es un pueblo que se quedó como estaba porque el turismo le pasó por delante sin detenerse.
Son 167 vecinos. En agosto hay más, pero entre semana y fuera de temporada te puedes cruzar el pueblo entero sin ver a nadie.
Aquí nació, el 14 de febrero de 1792, Valentín Ferraz y Barrau. Militar, diputado, alcalde de Madrid entre 1855 y 1857 y, durante dieciséis días de agosto de 1840, presidente del Consejo de Ministros de España.
Un año antes de morir, en 1865, Madrid le puso su nombre a una calle que hasta entonces se llamaba de San Marcial. Es la calle Ferraz: la de la sede del PSOE, la que sale en los telediarios cada vez que hay lío.
Que el nombre más repetido de la política española salga de un caserío de 167 habitantes en el valle de Benasque es de esas cosas que no se cuentan en ninguna guía.
La iglesia de San Pedro Apóstol, de origen románico y reformada en el siglo XVII, es la parada obligada. En el pueblo está también la plaza de San Gregorio, con un chopo centenario, y a las afueras queda la ermita de San Esteban de Conques, del siglo XII.
Pero lo que de verdad hay que hacer aquí no es una lista: es andar las calles. Son estrechas, empedradas y no llevan a ningún sitio en particular. Judit lo dice así: calles que «habrán vivido millones de historias».
Alrededor salen varias rutas de senderismo por el valle, y esa es la razón por la que dice que se puede venir en cualquier época del año.
En coche, por la A-139: está señalizado justo antes de Benasque, y hay un aparcamiento al principio del pueblo. Ahí se deja el coche.
La otra forma, y es la que recomienda Judit, es ir andando desde Benasque: son dos kilómetros de paseo llano junto al Ésera. Así llegas al pueblo por su pie, que es como se llegaba antes, y te ahorras el aparcamiento en temporada alta.
Desde Barbastro son unos 90 km por la N-123 y la A-139. Desde Zaragoza, unas tres horas.
Mejor momento Accesible, con gente Nieve o deshielo
Anciles no tiene temporada: es de los pocos rincones de esta web que funciona los doce meses. Cambia lo de alrededor —el verde en junio, el bosque en octubre, la nieve en enero— pero las calles y la piedra están siempre.
Si puedes elegir, evita el mediodía de agosto: es cuando el valle va lleno y hasta aquí llega algo del gentío. A primera hora de la mañana no hay nadie en ninguna época.
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