Todo el mundo dice «la Pica». Pero ahí arriba hay tres cimas seguidas separadas por muy poco, y la que manda gana a su vecina por doce metros.
El techo de Catalunya faltaba en esta web, y lo trajo quien había que traerlo: alguien que volvió a subirlo cinco años después de que fuera su primer tresmil.
Lo primero que sorprende de la Pica d’Estats es que no es una cima: son tres. Muy juntas, casi iguales, en la misma cresta fronteriza. La del medio —la que da nombre a todo— mide 3.143 m; a su izquierda el Pic Verdaguer, 3.131; a su derecha la Punta Gabarró, 3.115. Doce metros y veintiocho metros de diferencia. Desde abajo, y sobre todo de lejos, cuesta decidir cuál es cuál.
Y es una cima con dos nacionalidades: la línea de cumbre es la frontera. Se sube desde Alins, en el Pallars Sobirà, o desde Auzat, en el Ariège francés, y arriba estás con un pie en cada país.
La vía clásica catalana sale de Àreu, sube por la Vall Ferrera y pasa por el refugi de Vallferrera, a 1.901 m. Desde el aparcamiento de la pista son unos 1.500 metros de desnivel y entre seis y siete horas de subida.
El camino va enlazando ibones: primero el Estany de Sotllo y después el Estany d’Estats, ya al pie de la pared. De ahí arriba es terreno de piedra, fuerte pero sin dificultad técnica: no hace falta cuerda. Lo que hace falta es fondo, porque es un día muy largo con mucha altura.
Mucha gente lo parte en dos y duerme en el refugio. Es la forma sensata de hacerlo si no vienes rodado.
Por el lado francés, desde Marc y el refuge du Pinet, el desnivel se va a unos 2.000 metros: más duro, y bastante menos concurrido.
Hay otra forma de estar aquí arriba, y es la que nos contó Mónica: no subir a la Pica, sino recorrer la cresta entera.
22,08 km, 2.144 metros de desnivel y 7 horas y 55 minutos, medidos por ella el 11 de septiembre de 2026. Su jornada, tal como la cuenta: salida de Àreu a primera hora, Estany de Sotllo, Estany d’Estats, y de ahí directos —bordeando el ibón por la derecha— a la subida al Pic Rodó de Canalbona, que describe como «una ascensión cañera, vertical». Luego la Punta Gabarró, la Pica por un tramo de cresta «juguetona, afilada», el Pic Verdaguer, el Pic Coma de Riufred y el Montcalm.
Después la montaña cambia: una bajada larga por la vertiente francesa hasta el Coll de Riufred, a 2.910 m, donde hay que decidir si rodear o tirar directo de vuelta hacia los Sotllo. Ella eligió lo segundo.
Un aviso honesto para quien lea esto y se anime: esto no es la ruta normal. Es una travesía de altura entera metida en un día, y ella la hizo sin peso y acompañada de un corredor de montaña. La Pica se sube perfectamente sin hacer nada de esto.
Mejor momento Accesible, con gente Nieve o deshielo
De julio a septiembre es la ventana: neveros residuales y poco más. Junio suele tener todavía nieve en las canales altas y octubre puede dar días magníficos, pero con el refugio ya cerrando y menos horas de luz.
El resto del año es montaña invernal: otra actividad, otro material y otra experiencia necesaria.
A Àreu, final de la carretera de la Vall Ferrera, se entra desde Llavorsí por la L-510. Desde La Seu d’Urgell es poco más de una hora; desde Lleida, unas tres.
Desde el pueblo sigue una pista forestal hasta el aparcamiento de la Molinassa, que es donde arranca la caminata de verdad. En verano se llena pronto.
Si andas por esta comarca, en la web tienes también el Pic de Monteixo, que es del mismo macizo, y Os de Civís.
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