Diecisiete mil hectáreas de hayas y abetos: el segundo hayedo-abetal más grande de Europa. En octubre cambia de color entero, y ahí está el problema y la gracia.
Irati no es un rincón escondido: es de los sitios más visitados del Pirineo navarro en otoño. Entra aquí por dos razones.
La primera es el tamaño. Son 17.000 hectáreas de hayedo-abetal, el segundo más extenso de Europa después de la Selva Negra. Eso no es una cifra de folleto: significa que puedes andar horas sin salir de debajo de las hayas.
La segunda es que casi todo el mundo lo visita mal. Llega a mediodía de un sábado de finales de octubre, se encuentra el aparcamiento lleno, hace cuatrocientos metros por la pista principal con otras doscientas personas y se va pensando que ya lo ha visto.
Vas a leer en muchos sitios que «la Selva de Irati es Patrimonio de la Humanidad». No es exacto.
La UNESCO inscribió en 2017 los «Hayedos primarios y maduros de los Cárpatos y otras regiones de Europa», y de Navarra entraron dos reservas integrales concretas: Lizardoia, que está dentro de Irati, y Aztaparreta, que está en Belagua y ni siquiera pertenece a esta selva.
El bosque entero no está inscrito: lo está ese núcleo de hayedo primario que nunca se taló. Y Lizardoia es reserva integral, con lo que eso significa: se mira desde el sendero, no se entra a pasear por dentro.
Lo decimos porque cambia lo que uno espera. No vas a un bosque virgen de diecisiete mil hectáreas: vas a un bosque enorme y muy bien conservado que guarda dentro un trozo virgen.
Perfil a escala · no hay ningún tramo duro: el desnivel va repartido en diez kilómetros
El sendero Errekaidorra sale del aparcamiento de las Casas de Irati y hace un circular de 10,6 km con 390 m de desnivel, que Visit Navarra da en 2 h 45 incluyendo las seis paradas interpretativas. Va señalizado con placas amarillas que ponen «Errekaidorra» y marcas rojas y blancas.
Por el camino está la cascada del Cubo, que es la más bonita de la selva, y se bordea el embalse de Irabia, que queda justo en el centro del espacio.
Diez kilómetros es lo que separa ver Irati de asomarse a Irati. Y como el desnivel va repartido, lo hace cualquiera que ande con cierta soltura.
Mejor momento Accesible, con gente Nieve o deshielo
La segunda quincena de octubre es la del color, y varía cada año según cómo venga el frío. Noviembre suele pillar el bosque ya desnudo, que tiene su propia belleza y muchísima menos gente.
La primavera es la otra buena época y casi nadie la cuenta: hayas recién brotadas, agua a tope en la cascada y los aparcamientos vacíos.
En invierno la carretera de acceso puede cerrarse por nieve. Consulta antes de subir.
Hay dos puertas distintas, y no llevan al mismo sitio:
Por el valle de Salazar, desde Ochagavía, subiendo la NA-2012 unos 24 km hasta las Casas de Irati. Es la puerta del sendero que contamos aquí.
Por el valle de Aezkoa, desde Orbaizeta, se llega al área de Arrazola. Está a una hora de Pamplona, unos 60 km.
Si vienes de Aragón, entra por Ochagavía. Y ya que estás en la zona: la Foz de Arbayún te queda de camino, y en un día se pueden ver las dos.
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