
Un camino equipado hasta la cima más reconocible de Candanchú y, de bajada, una sima con tres rápeles. Corta, entretenida y con material obligatorio.
«El descenso es la parte más especial de la ruta.»
La Zapatilla se reconoce desde el aparcamiento de Candanchú por su silueta, como la suela de un zapato boca abajo. Naroa la subió con una ruta que mezcla tres cosas: camino equipado, senderismo y, para bajar, rápeles por una sima. Su resumen: «ruta muy entretenida donde no te aburrirás».
Se sale del aparcamiento de Candanchú. Hay una hora de aproximación hasta el inicio del camino equipado. Naroa insiste en que, «pese a ser corto, es imprescindible arnés y material de ferratas».
Después vienen dos tramos equipados hasta la cima de La Zapatilla (2.252 m), con vistas sobre Candanchú y las montañas que lo rodean. Según Travesía Pirenaica, el cable recorre la barrera rocosa al pie de la suela y se reequipó en 2015: más que una ferrata, es un camino equipado, con apenas un par de grapas y un par de tramos de cadena.

Desde la cima se sigue hasta el collado, donde está la entrada de la Sima de Tortiellas. Es la bajada, y Naroa lo dice así: «el descenso es la parte más especial de la ruta». Se entra en la sima y se hacen tres rápeles, unos 90 metros según Travesía Pirenaica.
Esa parte exige frontal, material de descenso y conocimiento y experiencia. No es para improvisar: si no has hecho rápeles, mejor con un guía.
Naroa avisa de un detalle que hay que cuidar: durante el camino equipado y en el collado de arriba hay edelweiss. Se pueden disfrutar «con respeto y sin olvidar que está prohibido cogerlas».
Candanchú está en la N-330, a unos 30 kilómetros de Jaca (unos 30 minutos en coche), según Travesía Pirenaica.
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